Excusas baratas: cómo se hunde la venta de libros mientras el sector confunde causa y efectos

El sector del libro acumula en España en los últimos cinco años una caída de casi el 35% en el número de ejemplares vendidos. Es lo que nos dice el recién publicado  Avance de resultados del estudio que hacen la Federación de Gremios de Editores de España y el Ministerio de Educación.

el libro se hunde, las editoriales se hunden

Un sector que no quiere ver lo que pasa

Hace dos años publicamos en este mismo blog nuestro artículo fundacional La sorprendente razón de por qué cada día se venden menos libros, en el que explicábamos la razón principal, a nuestro modo de ver, del hundimiento del libro.
Sinceramente, cuando escribí aquel artículo pensaba que dos años después todo el sector se habría dado cuenta de dónde provienen sus dificultades (no necesariamente por mi artículo, simplemente el agravamiento de la situación llevaría a cualquiera a las mismas conclusiones) y que un gran período de innovación se habría abierto en el que todos los actores del mundo del libro estarían experimentando nuevas maneras de llegar al lector.

Sin embargo, parece evidente que no es así y la mayoría sigue buscando sus llaves donde hay luz y buena compañía y no donde se han extraviado. La situación es de desconcierto general.

Los análisis del sector

Encontramos exhaustivos estudios de los síntomas, como por ejemplo los de Manuel Gil, que lleva tiempo prediciendo la catástrofe. Sin embargo, éstos no acaban de dar con la verdadera causa subyacente y, por tanto, tampoco proponen soluciones más allá de paliar efectos.

Las editoriales, ¿las culpables?

También parecen de moda arremetidas contra las editoriales, como las de la sargento Margaret en Patrulla de salvación. ¿Realmente ya no se venden libros porque las editoriales (entiendo que principalmente las grandes) empaquetan y promocionan auténtica basura y críticos comprados la promocionan?
Aunque así fuera, los malos libros llevan siglos dominando el mercado y no por ello se desmoronó nunca el sector como ahora.
Además, por un lado parece mentira que con más de mil editoriales en este país todas hagan las cosas mal y, por otro, en el extranjero se deben haber sumado a la iniciativa, porque la caída de ventas es generalizada en el mundo (aunque en pocos sitios tan acusada como aquí).

La opinión de la élite

Para ver lo perdido que está el sector, animo a que leáis el artículo del País Semanal Los guardianes del libro, en el que la flor y nata editorial de este país señala las supuestas causas de la decadencia del libro, a saber:
la piratería, Hacienda y los videojuegos.

Unas breves observaciones para ayudar a valorar la importancia de estos presuntos culpables.
Los videojuegos han sustituido principalmente a la televisión y a la vida en la calle. Mi hijo prefiere jugar al GTA que leer, mi abuelo prefería jugar al fútbol con los amigos del barrio a leer.
El libro siempre ha tenido competencia. Es curioso lo rápido que se nos olvida que leer nunca fue una actividad de masas.

En cuanto a Hacienda remito a Bernat Ruiz, que explica de maravilla el poco sentido de culpar al gobierno de nuestros males.

Finalmente, la piratería: siempre ha habido piratería y siempre la habrá. Un poco de piratería beneficia al sector porque permite participar como divulgadores y prescriptores a los que tienen tiempo pero no dinero. El daño surge cuando ésta crece desmesuradamente. En España la piratería no es la causa de los males del sector, sino un efecto. Se ha convertido en un monstruo alimentado principalmente por la debilidad del sector en los medios digitales.

En resumen, aquí cada uno señala al otro como culpable de sus males. Parecemos un gallinero histérico y, entre tanto, la casa sin barrer.

La razón desconocida del desplome

Así pues, ¿hay una razón mayormente desconocida y que no es hija de los oscuros intereses o la ineptitud de alguno de los grandes actores del sector del libro? Sí, la hay, y en realidad no es especialmente misteriosa.

Es, simplemente, un cambio en el comportamiento del consumidor en los últimos cinco o seis años. Éste toma ahora sus decisiones vitales (viajes, compras, ocio, etc.) frente a una pantalla, es decir con ayuda de los medios digitales.  Ordenadores, tablets, móviles. Esto es un cambio radical.

personas mirando su móvil para tomar una decisiónEl lector de libros es un consumidor más y en Internet resulta que el libro está desaparecido. No aparece en buscadores, no se comparte en redes sociales y no se encuentra apenas fuera de los circuitos especializados (blogs literarios o temáticos).

Lo que no está cuando tomamos decisiones, se vuelve irrelevante.

El libro se ha vuelto irrelevante.

El libro no está en las conversaciones, por lo menos no en las de Facebook, que ahora son las más frecuentes. No está en Whatsapp ni en Instagram.

Por eso ya no da prestigio: ¿conocéis a alguien que recientemente se haya comprado dos metros de libros para adornar su salón? En los 80 los había en abundancia.

Y así podríamos seguir un buen rato.

Cierto, hay mil matices, hay excepciones, hay otras razones que contribuyen, pero si queréis una causa que explique la raíz del problema, es ésta.

La solución

Nadie la tiene aún, evidentemente. Pero es obvio que para combatir el problema habrá que ir al campo de batalla donde éste se encuentra, en los medios digitales, y no dedicarse, como hace la mayor parte del sector, a buscarlo donde hace tiempo que ha dejado de estar.

Sí, cierto, un plan de incentivo a la lectura en los colegios no vendría mal, más bibliotecas tampoco, pero con estas lagunas hemos vivido siglos sin que el libro peligrara.

Además, la mayor parte de las iniciativas del sector editorial en Internet están relacionadas con digitalizar libros y optimizar su distribución, que es una condición necesaria para asegurar el futuro del libro, pero no suficiente. Si fuera suficiente, Amazon simplemente se habría comido el mercado, pero globalmente seguiríamos en cifras máximas de venta.

El problema está en la presencia de los libros en los medios digitales, en la percepción que se tiene del libro, en la facilidad para descubrirlos. En que el libro esté a la vez en el lugar adecuado y en el momento adecuado.

En el marketing, no en la distribución.

 Y eso, ¿cómo se hace? La semana que viene publicaré 8 ideas para sacar al libro de la irrelevancia. Que no se diga que nos limitamos a poner el dedo en la llaga…

Ana

10-09-2014

Te felicito por el artículo Fernando, estoy totalmente de acuerdo… es necesaria mucha labor e incidir entre los autores y el sector editorial en la importancia del marketing. Tradicionalmente, los escritores han dejado esta importante labor en manos de las editoriales, que en función de los recursos, dedicaban más o menos esfuerzo a unos pocos autores de la casa…
Con la proliferación de autores autopublicados (entre las que me encuentro), no queda otra que salir a dar battalla a la calle y “vender” desde nuestras propias plataformas. Personalmente, es lo que he hecho con mis dos últimos libros,
http://www.miprimermillon12.com y http://www.tradersdeexito12.com.

Por el momento, he obviado Amazon, porque no me acaba de gustar su política “de abaratamiento”, pero no descarto utilizarlo en breve.

Es cuestión de probar y probar y no es suficiente tener un buen producto, es imprescindible saber venderlo, saber cómo atraer tráfico a las plataforrmas, realmente mucho trabajo, pero un mundo apasionante en el que estamos y lo que se avecina.
Saludos

    Fernando Fominaya

    11-09-2014

    Así es, Ana. A los escritores os toca poneros las pilas, porque las editoriales no podrán llevarle el marketing digital a todas sus apuestas. Como mucho se lo podrán llevar a los confirmados. No dan los números.

Rosa

11-09-2014

En mi opinión hay una mezcla de todo: el sector del libro (que es de un inmovilismo que me pasma), pésimas políticas, públicas, como tu apuntas, falta de visibilidad en Internet, etc. Es verdad lo que dices, cuando buscar información ya sólo lo haces por internet y la primera referencia suele ser wikipedia o un blog. Pero apunto una razón más: la dificultad de concentración que tenemos los lectores para simplemente sentarnos y leer (cuando disponemos de tiempo, claro). En esta cultura del input constante, de la infoxicación, de los 140 caracteres y el whats app (que tantas cosas maravillosas tiene, al menos a mi entender), que levante la mano quien después de leer más de quince minutos no consulta el móvil. Yo no podría levantarla :).

    Fernando Fominaya

    11-09-2014

    Sí, supongo que muchos no podríamos. Pero a cambio no hay que olvidar que cada vez se pasa más tiempo delante de un dispositivo que permite la lectura de un libro (sea PC, móvil o tablet). ¿Alguna vez en la historia la mayor parte de la población llevaba todo el día un libro potencial en el bolsillo? Tal vez haya que ir pensando en libros de 15 minutos 😉

Javier Marín

13-09-2014

Fernando, muy buen artículo en el que se analizan las causas de un problema y sus manifestaciones. Sobre todo cuando haces énfasis en la causa principal, a tu entender, cifrada en “el comportamiento del consumidor en los últimos cinco o seis años.” Sin duda hay aquí un tema que debería ser estudiado en profundidad. Cada generación aprende modos nuevos de comunicarse con el mundo, y en esta tónica, no se debe olvidar la necesidad de renovarse o desaparecer. La adaptación es necesaria en un mundo cambiante si se quiere permanecer y ganar peso entre los consumidores. Felicitaciones por éste análisis acertado, tal como yo lo entiendo. Un saludo.

[…] ¿hay una razón para la caída en desgracia del libro mayormente desconocida? Sí, la hay, y en realidad no es especialmente misteriosa.  […]

Carolus Brigantinus

28-09-2014

Personalmente he pasado de comprar alrededor de 10 libros por mes a ninguno; ocasionalmente, compro uno cuando lo necesito mucho y no está digitalizado. ¿He dejado de leer? No, quizá más que antes ya que ahora estoy jubilado; pero la mayoría los compro en Amazón y los leo en el Kindle. Tengo unos 150 ya en mi biblioteca digital. En mi modesta opinión los editores son un poco idiotas, ya que no se dan cuenta de lo obvio; para los que leemos mucho un buen lector como el Kindle es mejor ya que se lee perfectamente y no se sigue inundando la casa de libros que al postre ya resulta molesto. En fin… los dioses ciegan a quienes quieren perder.

Agustín Grau

06-10-2014

Gracias por el artículo. Creo que Internet, al igual que constituye un excelente medio para promocionar los libros y la lectura, también puede convertirse en su asesino silencioso. Hay excelentes contenidos en multitud de sitios web, de la mayor calidad y utilidad, que se propagan y extienden por doquier. La mayoría son gratuitos y están a un click de ratón, por lo que muchos podrían preguntarse “¿para qué voy a comprar un libro? Lo tengo aquí, lo tengo ya y lo tengo gratis”. Y sinceramente frente a eso no tengo respuesta.

    Fernando Fominaya

    14-10-2014

    Personalmente no soy tan pesimista como tú. Sí, hay muchos contenidos disponibles en la red. También hay disponible agua en millones de grifos y, sin embargo, la gente compra botellas de agua a un precio mil veces superior. Un saludo!

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